Según un estudio de la pedagoga Pilar Casares, la imagen de la mujer en las películas infantiles podría estar cambiando. La universidad de Granada ha estudiado los roles femeninos que aparecen en las películas Disney a partir de 2000.

Según cuenta la propia Pilar Casares,

Aunque Disney sí que se cuida de producir personajes como Cenicienta, cuya vida sin el príncipe no tiene sentido, los personajes de mujer soltera, visten ropas ceñidas, escotes generosos y resultan ridículas. Las esposas y madres como Chi Cha de El Emperador y sus locuras, son sensatas y astutas pero nunca sexis. Puede que las niñas, piensen con esto, que no se puede tener todo.

A pesar de este cambio, lo cierto es que las princesas son las que más beneficios están dando a Disney via Merchandising. Para ser princesa antes hay que sacar matrícula en belleza, esbeltez, voz musical, finura y tener un doctorado para comunicarse con los animalitos.

La Sirenita es una de ellas, una chica que renuncia a su voz, y por tanto a su poder de comunicación por tener piernas para estar con el príncipe Eric, este, por su parte, se enamora de ella sin conocerla profundamente ya que como ya he apuntado, ella no puede hablar.

Blancanieves es otra de las grandes, se dedica a las tareas domésticas, que no son valoradas, mientras los hombres se van a trabajar.
La Bella Durmiente, yace hasta que le salva un hombre, y Yasmín, la princesa de Aladdín, sí que muestra cierta rebeldía al no querer casarse con el candidato que escoja su padre, pero acaba haciéndolo con el héroe de la función.

Sin Embargo, aunque Disney ha producido películas como Mulán, donde se explica una historia de rebelación femenina o Pocahontas, que no es tan pasiva como las ya mencionadas princesas, no obtiene con ellas los mismos beneficios. Y es que probablemente se trate de un problema social, al fin y al cabo, Disney debe mirar por su propio interés.

Patricia Torres